7 poetas queretanxs que deben leerse en cualquier pandemia

7 poetas queretanxs que deben leerse en cualquier pandemia

La poesía queretana ha pasado por distintas interrogantes a lo largo de su lánguida existencia y para muchos ni siquiera existe o prefieren no verla. Durante el siglo XXI hemos visto cómo la literatura en Querétaro, sobre todo en la capital, se ha acercado a los nuevos medios y ha logrado trascender y generar varias polémicas en donde algunos aseguran que todo es plástico y otros afirman que está nutriéndose de varios elementos para al fin alcanzar su propia estadía en el pantanoso mundo de la poesía mexicana.

A pesar de todo esto es un hecho que hay poesía en Querétaro: poetas arriesgadxs, bucólicxs y políticamente perturbadxs han creado una demografía breve del Querétaro moderno, se han abierto un hueco en las plataformas poéticas y afirman estar vivxs, aunque algunxs publiquen memes sobre su propia muerte.

Este recorrido va por solo 7 poetas jóvenes que transitan Querétaro desde la ciudad o los pueblos cercanos, con sus demonios generacionales encima y con un montón de versos, imágenes y gifs que retumban por la mente de cualquier poeta mexicano nacido en los noventa.

Desde los formatos convencionales hasta la poesía en código, el poema queretano radica en la ubicuidad de su posicionamiento. Desde el internet, hasta los ríos, es necesario hacer un inventario de toda la poesía que se produce en el Estado. Desde las últimas montañas de la Sierra Gorda hasta los suburbios marginados de la ciudad es necesario saber qué están haciendo los poetas.

Mientras tanto aquí están estos 7 artistas que sé de primera mano sudan píxeles y poesía, tal vez ellxs nos puedan dar una sacudida elemental y destapar algunos prejuicios que muchos cargan sobre cómo se supone que debe hacerse y publicarse la poesía.

En tiempos de pandemia, la poesía no volverá a ser la misma, si ya llevaba un tiempo queriendo escapar de ciertos espacios, ahora más que nunca, se lanzará hacia el precipicio y entonces vislumbraremos lo que siempre intuimos: el poeta es libre, el poema es libre, la poesía es libre.



Horacio Warpola
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Alexa Palacios (1996)

Estudió Sociología en la Universidad Autónoma de Querétaro. Ha sido publicada en diferentes revistas y sitios web, entre ellos La Rabia del Axolotl, Broken English, Himen Magazine, El Periódico de las Señoras y Revista Pez Ciego. Obtuvo el primer lugar en poesía dentro la categoría sin formación profesional para el Encuentro Nacional de Cultura y Arte «Somos universitarios», edición 2016. Fue becaria del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico PECDA 2018 – 2019 del estado de Querétaro.



OCTUBRE 14, 2019

El día más triste del año

Lola y yo compramos vuelos al caribe

Frida me hizo una foto después de 9 horas de llanto intermitente

y José me marcó para contarme el final de un libro

y cantar Let’s Get It On de Marvin Gaye.

en un momento todo estaba bien

you don’t have to worry that it’s wrong 

if the spirit moves ya

Al morir, mi perro se convertirá en una planta de tomate

como aquellos que los sinaloenses cosechan, 

portan en playeras, gorras y placas

que llevan a la playa

entonces ya no habrá tantos días que son “el día más triste”

porque en cada tomate crecerá de nuevo.



Yudi Martínez (1991)

Es autor de Frijoles Poéticos, (Editorial Chimichurri, 2015) Pequeño Libro de Magia Codeína, (Herring Publishers, 2018) y (U+1F4BE U+1F52E) (Broken English, 2019). Egresado Honoris Causa del Colegio Nacional de Kâppos, falso-cronista de Divölarja y hechicero cannábico portador de la luz de Chåmp Luciě.



9:00 AM


Esta mañana

por fin encontré

a dios

pero el ya iba

tarde a su

clase de zumba.


Reprueba tu examen de matemáticas de una vez por todas y vamos a
desayunar molletes y tomarnos de la mano


No hay una hora exacta para

Escribir poemas que

Persistan toda la vida

Que sean piadosísimos

Excelsos o cualquier otra palabra

Que utilicen los críticos literarios

Ni así el lagaretto de B. J. Schmulle

O las maranfulas de Cecilia Verástegui Blanco

Hay una hora para valorar la piel del arrecife la danza de los osos

El carmín de la sangre en las brujas

Pero no para describir un puma salvaje

No hay talleres que te enseñen

Cómo hierven los cristales

Cuándo la palabra fluye urgida por los

Restos de carretera que son tu lengua

Tus músculos

La puntita de tus dedos

Sucede y canta como la copa de un árbol del cual ignoras la especie

No hay un manual de advertencias adolescente ni aquel que te prepare

para ser matriz

Volamos núbiles de instructivos

Reprobamos la vida a cada rato


luego solo bah

Seguimos al rechazo

Hacia nuestras fronteras más intimas

En la calle

Perrean los desesperanzados

Algún día encontrarán algo

Nunca sabrán qué hacer con ello



Nadia Bernal (1996)

Estudia Periodismo en la Universidad Autónoma de Querétaro. Ha sido publicada en distintos medios digitales e impresos como Lengua Suelta, Aeroletras, Liberoamérica, El Periódico de las Señoras, la Revista Enchiridion y Punto de Partida de la UNAM. Poemas suyos aparecen en el libro El mundo no se acaba (2018) por Ediciones El Humo. Fue seleccionada para el VII Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes Jesús Gardea. Incluida en la antología Aún queda la noche (Sangre Ediciones, 2019). El dolor de vivir en Woodstock (El Humo, 2019) es su primer poemario.


Mi abuela confundió 

la mantequilla con 

el frasco de mayonesa

y me puse a llorar

porque no puedo aceptar

que la muerte se acerque de a poco, 

y que mi abuela 

me mire triste. 

Me dice que

no entiende la diferencia. 

Yo la entendía hasta

que me pidió que le explicara

para qué se usa la mantequilla.

Entonces pienso en la memoria

y yo también miro a mi abuela:

Está en posición recién nacida,

me pide que le trence el pelo

y mis manos me tiemblan.

Me dice que todo lo olvidó:

su cuerpo tendido sobre la alfombra,

la boca llena de sangre en la epilepsia

y la vez que me dio a beber

de su leche materna.

Me dice que ya no se acuerda

para qué se usa la mantequilla

ni la vez que le quitaron la matriz

por un cáncer mal diagnosticado.

Me dice que está confundida:

que si los hotcakes

llevan mayonesa

o mantequilla,

qué si soy su hija o 

la niñera de sus hijos,

que por qué lloro si mis pupilas

son dos aceitunas

y las aceitunas no tienen llanto,

que en dónde está su madre

y si ya está lista la sopa.

Mi abuela confundió la mantequilla,

la mayonesa

y la diabetes que enfermó  a mi abuelo,

también olvidó mi cara

y cómo se llama mi madre, 

olvidó cómo se usa el retrete

y por qué lleva puestos esos pañales.

También olvidó mi nombre

pero a veces me llama negrita

y me deja recostarme sobre su cama.



Guillermo Hidalgo (1996)

Becario en la categoría de Poesía en el Noveno Curso de Verano para Jóvenes Escritores de la FLM y la Universidad Veracruzana en 2017 y en el Festival Cultural Interfaz en 2018. Autor de los libros de poesía Cementerio Club (Herring Publishers) y Poética Noir (Herring Publishers).


soñé con gaspar yanga


uno (el sueño)

hay poemas que se parecen mucho a la muerte

me dijo yanga

una mañana del siglo dieciséis

siglo lleno de rosas y bombas y obras de arte

siglo lleno de adictos a los negros y al azúcar

no era la primera vez que yanga organizaba una rebelión

contra la corona española / contra las enfermedades venéreas

yanga asustado yanga asesino yanga sin párpados (ni labios)

mirando a través de sus tobillos / del tiempo / del universo   

pensando en los reinos perdidos de otro siglo

en las bocas caníbales de otro siglo

un siglo lleno de condones

y de lluvias ácidas que terminan con los restos de la civilización

con sus tumbas y su petróleo:

yanga estaba seguro que reencarnaría siglos después

en un niño africano

lleno de lombrices y magma

me lo dijo aquella noche en que también me confesó su plan de fundar

su propio pueblo libre de la narco-corona al norte de veracruz

en el lugar justo donde las pestañas ya no lastiman

¿te das cuenta yanga que no hay guerra terminada?

que te pareces tanto a un musulmán lleno de serpientes

o a un monje budista lleno de espejos y fuego

le dije mientras buscaba sus encías por todas las dimensiones:

yanga se ve que sabes que el hombre se repite: te hubiera gustado el futuro

te hubiera gustado la poesía de ossip mandelstam

te hubiera gustado size y su post-punk mexicano

te hubieran encantado tanto los aviones y sus armas


dos (luego de contarte el sueño)


después de ganar la batalla contra la corona

y combatir contra la industria azucarera

¿yanga habrá ido al cielo?

me preguntaste días después

porque nuestros sueños seguían manchados

y la ciudad seguía siendo un espejismo

como si nadie caminara por las calles

y el país entero nos quemara los brazos con sus últimos cigarros

méxico sigue siendo un país de adictos

te dije

mientras hojeabas mi libro de mircea eliade

donde guardo la siguiente nota (que encontré una mañana bajo la

almohada):

yanga también soñó contigo, solo

que se olvidó de tu nombre



Luis Arturo Osorno (1994)

Estudió Psicología Social en la UAQ. En 2018 escribió y publicó los libros de poemas y ensayos — ensayemas — “Palabras amables” (co-escritura), y “Anarquitectura y los perros”. Actualmente colabora en investigación y procesos con distintos grupos artísticos (Board Dripper, Unidos Arte Red, Afectación).




Son las casas las que le estorban al polvo Son las casas las que le estorban al

polvo, Son las casas las que le estorban al polvo, Son las casas las que le

estorban al polvo

Vivo en la ciudad de arena que viaja en el viento, Vivo en la ciudad de

arena que viaja en el viento, Vivo en la ciudad de arena que viaja en el

viento, Vivo en la ciudad de arena que viaja en el viento

He visto caracoles pasarme de largo, He visto caracoles pasarme de largo,

He visto caracoles pasarme de largo, He visto caracoles pasarme de largo

Estuve aquí y desaparecí, Estuve aquí y desaparecí, Estuve aquí y

desaparecí, Estuve aquí y desaparecí

Estoy en todas partes

Todo espectador es un cobarde o un traidor, Todo espectador es un cobarde

o un traidor Yo sólo pido un urbanismo de perros y gatos, Yo sólo pido un

urbanismo de perros y gatos, Yo sólo pido un urbanismo de perros y gatos,

¿es eso un sinsentido?

precisamente, precisamente, precisamente, precisamente 

No hay calle que lleve tu nombre, No hay calle que lleve tu nombre, No hay

calle que lleve tu nombre

Mis cascos dan contra el cemento de las calles, Mis cascos dan contra el

cemento de las calles, Mis cascos dan contra el cemento de las calles 

Las niñas ríen a espaldas de la policía, a espaldas del edificio; Las niñas ríen

a espaldas de la policía, a espaldas del edificio 

Un palpitar en las piedras Un palpitar en las piedras Un palpitar en las

piedras, 

La tierra harta de ser ciudad, la tierra harta de ser ciudad

Una naranja rueda calle abajo Una naranja rueda calle abajo 

Sí se oyen ladrar los perros, ¡sí se oyen ladrar los perros! Sí se oyen ladrar

los perros, ¡sí se oyen ladrar los perros!

Ladrar hasta el maullido, Ladrar hasta el maullido

Ladrar: morder silencio, Ladrar: morder silencio, Ladrar: morder silencio

Son las casas las que le estorban al polvo 

y tú que lo barres


*

Casas Refugio Conspiración

solo toque la puerta

(ptss, ptss)

encuéntrese con amig s

cuide su cuerpo,

su mente

la salud es un flujo

escabúllase

de la policía


*

perro sin hueso: perro que ladra

perro que ladra: pero que se fortalece

(con la resonancia de su coraje en su cuerpo)

perro que ladra resonante: perro que muerde silencio

perro que muerde silencio: perro que no necesita hueso



Shantal Abrego (1997)

Shantal Abrego es Coordinadora de la Revista Enchiridion y generadora de contenido.




Los espigadores


En la campiña francesa

las patatas deformes regresan

a la tierra

las heridas, las dañadas

las que no se venden


Rechazadas, descargadas

en el campo abierto al cielo

los niños y los pobres

y los niños pobres las madres solteras, los

desempleados, los locos

Espigan juntos

cosechando su humanidad


Agnes, con su hambre

de infancia busca entre esas papas

las que tienen forma

de corazón

Y no lo dice, pero entendemos

que los corazones no se

pueden vender

no se pueden comprar

porque son la falla


En la campiña francesa

los pepenadores se arrodillan

a levantarnos.



Samuel Martínez Andrade a.k.a SAMMTZA (1993)

SAMMTZA – Samuel Martínez Andrade (Querétaro, 1993). Autor de las novelas “Y la luna lucía luminosa” (Novelistik, 2014) y “Saturno Milanillos” (Broken English, 2018), y de los libros de poesía “Despliegue de lo real” (Niño Down, 2016) y SOLE•ID (Lost Alphabet, 2018), entre otros. Como visualista combina elementos fílmicos y fotográficos, así como animaciones experimentales en 2D y 3D (propias y encontradas), mediante video síntesis modular y análoga-virtual en software y código. Ha presentado su trabajo transdisciplinario en México, Alemania, Dinamarca y España. Pertenece al colectivo de poetas, artistas visuales y músicos SQNX. // Licenciado en Humanidades con especialidad en Arte y Literatura por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Ha realizado estancias en la Universidad de las Artes (UDK) y la Universidad Técnica (TUB), ambas de Berlín, Alemania. Estudiante de la maestría en Teoría Crítica con especialidad en Literatura, Filosofía y Psicoanálisis en 17, Instituto de Estudios Críticos.




NUESTRA PROPIA TIERRA NOS ABANDONA


Desaparecer es que algo te deglute

La idea de que algo te deglute

es saber que no vamos a encontrarnos

No vamos a encontrarnos a nosotrxs mismxs

No vamos a encontrarnos a nosotrxs mismxs


Sentirnos perdidxs

y asumir ese estado como un modo de

encontrarnos


Sentirnos piedras volcánicas

y asumir ese estado como nuestro único modo de

descubrirnos


Mi escritura en ningún otro momento ha sido tanto

una prótesis


Cantos de ensueño que revelan lo real y es

terrorífico*


Lo personal nunca ha sido tan obsesivo

Lo impersonal nunca ha sido tanto derretirse


Danza flujo perpetuo

Órgano del miedo gestos de tigre saltos grotescos

Confusiones sombras vacíos estómagos

Comer comida comer comedia hasta la muerte


Ruidos que siempre significan cosas

Calles que siempre llevan nombres

Signos que siempre vislumbran infancias lejanas

Descripciones que siempre ordenan el mundo


Escribir para olvidar al instante

Reconocer qué o quién en medio del infierno

no es infierno

relatos que te reescriben

pensamientos que te desdibujan


si somos algo

si es que somos algo

somos violencia


La noche engendra la partitura muerta

La noche dice NUNCA


No poder identificarse con el mundo

No poder dejar de desaparecer

No poder dejar

No

No es

Tanto no es

Para tanto no es

Para tanto nunca es

Para tanto nunca son

Las fórmulas de expresión

La fantasía brotará

y la palabra

en ningún otro momento será tanto

canto


* ¿Es que las cosas nunca se explicarán por sí mismas?






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Gif de portada SAMMTZA.

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