PROYECTO GARAMBULLO

Refugios

San Luis de la Paz, Guanajuato I 1985

Ciudad de México I 1982

Jacona, Michoacán I 2000

Cherán, Michoacán I 1996

Sobre las posibilidades
de “agarrar monte”

El pasado verano un grupo de artistas, y quien esto escribe, visitamos el cabecera municipal de Colón, en el estado Querétaro, ciudad en la cual nos recibió Mariana Morales, historiadora del arte, quien coordina e impulsa Proyecto Garambullo, iniciativa que busca mejorar la comprensión del Semidesierto queretano a través de la puesta en valor de su paisaje, sus recursos naturales y las dinámicas identitarias compartidas por varias poblaciones. Para ello Morales se vale de los sentidos de los visitantes, los estimula a comer garambullos maduros tomados directamente del cacto o a realizar caminatas en los cerros para apreciar su rica flora, o compartir algunos de sus tesoros, como las discretas pinturas rupestres que duermen el sueño de los siglos en uno de los cerros circundantes. Julisa Álvarez (Guanajuato), Pamela Castillo (Ciudad de México – Guanajuato), Prisciliano Valencia y Salvador Xharicata (ambos de Michoacán) compartieron una semana de interacción en Colón y sus alrededores. Tuvieron en Proyecto Garambullo un espacio de reflexión y trabajo a partir de sus recorridos y experiencias, punto de partida para que elaborasen múltiples que ahora comparten con los asistentes al Tomo 007 de Trámite.

Julisa ha elegido la cerámica como un portador de los registros y hallazgos en Colón, los cuales le han permitido reconectar con su propio origen en San Luis de la Paz, Guanajuato, esta última población marcada por su fundación al concluir la Guerra Chichimeca, justo al término del siglo XVI. Pamela es fiel a su proceso a través del cual combina la deriva en el paisaje con técnicas fotográficas históricas, positivos en papel de algodón que estructura para producir esculturas desplegables, acaso paisajes portátiles, jardines disfrazados de origami.

Prisciliano decidió continuar con juego personal que tiene con el cielo: la búsqueda de intersecciones entre conjuntos, lagos de cielo que caza en bocetos al aire libre. El cielo del Semidesierto queretano le significó un reto, pero decidió mantenerse fiel a sus propias reglas. Salvador, al igual que sus compañeros, recolectó objetos del entorno, pero él aplicó un riguroso registro de campo con la cual puede reconstruir recorridos diarios. Su bitácora de viaje es la base de un proceso que oscila entre la marca, el hallazgo aludido y su ausencia, una dinámica de permutaciones entre lo visible y lo enunciable, entre lo que se indica pero no está, lo que se comparte pero se escabulle como certeza material.

Es probable que el resultado final de los múltiples no esté del todo sincronizado con lo que he escrito, pero el proceso artístico implica ajustes constantes, decisiones que impactan la conclusión formal de la obra, y ahí reside buena parte del entusiasmo de los artistas para continuar su hacer.
Es como cuando un día se decide tomar camino hacia los cerros y recorrer senderos, trepar rocas, escabullirse entre los matorrales, detenerse a contemplar el horizonte, probar por vez primera un fruto fresco… son las posibilidades de “agarrar monte”.

IRVING DOMÍNGUEZ